Narrativa y lírica local

Claustrofobia: Parte Uno

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Imagen: Pinterest

Abro mis ojos, observo hacia el techo; de norte a sur, de este a oeste. La
respiración comienza a elevarse. Inhala y exhala. Me repito. Comienza a faltarme
el oxigeno como si me encontrara en la punta del Everest estuviera; mi escuálido y
esmirriado cuerpo no responde como debería, mi cabeza esta ardiendo como
brazas al fuego.
La gélida cama que antes significaba seguridad y descanso ahora se ha convertido
en mi pequeño lecho de muerte, la alcoba se ha estrechado demasiado al grado en
que mi cuerpo no cabe en ella.
Intento encontrar una respuesta lógica para esta situación pero mi mente no crea
ni una idea coherente debido a que mis sinapsis cerebrales no responden
correctamente.
Creo poder ver mi cuerpo retorcerse y temblar como si de algo ajeno a mí se
tratara.
Esa noche era más obscura de lo normal; la luna, la luna con su luz no se
encontraba como fiel testigo discreto pero mis ojos parecían estar bastante
acostumbrados ya que podía ver con sobrada claridad lo que me rodeaba.
Con el rabillo del ojo miro de reojo lo que parece ser mi mesita de noche; colocado
en la parte de arriba el libro que no toco desde hace meses; junto la luz de noche
esta el vaso de agua ese que forma parte de mi ritual de sueño.

 

 



Escrito por: Juan Emmanuel Baltazar Santiago

Licencia Creative Commons

 

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